¿Cómo no hablar de amor, de odio
y escribirte una vez más?
Ya te sabes los te amo, los te extraño;
te conoces mis desaires, mis arrebatos,
tantas veces dichos, tantas hechos.
Pero no conoces si odio o detesto
la forma en que me miras y mientes:
esa distancia predicada en tus pasos
o la parla con la que me asignas, sin más,
lugar en el silencio de tu presente.
Hablo, hablo y hablo,
quizá sin decirte y solo acusando
esa lógica abominable
que me tiras una y mil veces
a la cara.
Consecuente me callo el amor por el odio,
me creo el incisivo argumento
que me defiende matándome
y te pongo en donde no te merece el pensamiento,
a pesar de amarte la desmesura.
Ahora termino sin decirte:
los Te Amo de reserva,
ni esos te odio que me invento.
Sólo se decir lo que digo;
otra vez palabras que sobran necesitadas,
de más, que no alcanzan,
que no saben amar, tampoco odiar.
lunes, 20 de junio de 2011
viernes, 10 de junio de 2011
No te pretendo la belleza que aparentas,
es más bien el compendio de tus luces;
ese brillo incandescente que te brinca de la piel,
como luciérnaga sobre el pasto argumentado.
Es ese destello sin disimulo plantado
en los pasos que te llevan y traen a mi vista,
a mi mente, a mis deseos y anhelos.
Dimito de los parámetros para verte,
bella, fugaz y eterna, bella;
renuncio a la mirada objetizadora
de la que tan hecho víctima.
Sin tregua con el eco, solo digo
que no soy capaz de verte la apariencia
fría y calculadora con la que quieres conquistar
ojos ciegos y muertos, que no te ven.
es más bien el compendio de tus luces;
ese brillo incandescente que te brinca de la piel,
como luciérnaga sobre el pasto argumentado.
Es ese destello sin disimulo plantado
en los pasos que te llevan y traen a mi vista,
a mi mente, a mis deseos y anhelos.
Dimito de los parámetros para verte,
bella, fugaz y eterna, bella;
renuncio a la mirada objetizadora
de la que tan hecho víctima.
Sin tregua con el eco, solo digo
que no soy capaz de verte la apariencia
fría y calculadora con la que quieres conquistar
ojos ciegos y muertos, que no te ven.
domingo, 5 de junio de 2011
Ya no sé si me llueven reclamos,
caricias o culpas de los ojos;
o, son sólo la sal y el óxido
de las madrugadas acumuladas en la almohada.
No sé, la verdad, no lo sé...
si lloro nuestros recuerdos, sólo los tuyos
o solo los míos;
si son lágrimas por ti o tu ausencia,
no sé si son por tu egoísmo o mi estupidez,
simplemente no lo sé.
Ya no está en mi cuerpo, ni en mi mente,
tampoco creo que esté en alguno de tus recovecos.
No nace del repudio y el odio
que el tiempo, las terceras voces y la soledad
han traído;
No nace del amor y el respeto
que se apodera de mi conciencia
cuando te veo sin que estés en cualquier sitio.
Quizá sea cuestión de orgullo
apedrear con lágrimas tu fotografía
y luego juntar los pedazos lapidados
para acariciarte con un suspiro;
tal vez sea cuestión de honor
llorar el vacío interior
para hacerlo el compañero ideal.
Ya no hay cuenta que alcance,
un registro que sea testigo,
no hay número justo
para saber cuánto lloro;
una cifra tan pequeña no existe,
tampoco es tan grande
y sigo sin saber por qué lo hago
o por quién debo detenerme o seguir.
caricias o culpas de los ojos;
o, son sólo la sal y el óxido
de las madrugadas acumuladas en la almohada.
No sé, la verdad, no lo sé...
si lloro nuestros recuerdos, sólo los tuyos
o solo los míos;
si son lágrimas por ti o tu ausencia,
no sé si son por tu egoísmo o mi estupidez,
simplemente no lo sé.
Ya no está en mi cuerpo, ni en mi mente,
tampoco creo que esté en alguno de tus recovecos.
No nace del repudio y el odio
que el tiempo, las terceras voces y la soledad
han traído;
No nace del amor y el respeto
que se apodera de mi conciencia
cuando te veo sin que estés en cualquier sitio.
Quizá sea cuestión de orgullo
apedrear con lágrimas tu fotografía
y luego juntar los pedazos lapidados
para acariciarte con un suspiro;
tal vez sea cuestión de honor
llorar el vacío interior
para hacerlo el compañero ideal.
Ya no hay cuenta que alcance,
un registro que sea testigo,
no hay número justo
para saber cuánto lloro;
una cifra tan pequeña no existe,
tampoco es tan grande
y sigo sin saber por qué lo hago
o por quién debo detenerme o seguir.
viernes, 3 de junio de 2011
Así fue entonces, como hoy,
como hoy que sos más que pensamiento;
posiblemente se muestra distinto
y parezca no ser lo correcto.
Entonces detente,
no lo veas más con esos ojos,
con la mirada viciada de tiempo
que es tiempo muerto, pasado.
Para mañana es lo mismo,
presumiendo que seguirás sin ser solo pensamiento,
vibrando de cielo a tierra,
dándole luz al viaje que empieza cada día.
Es como es, inciertamente cierto,
como roca y el sudor de sus poros;
fijo, pero móvil en miradas diferentes,
llenas del flujo sanguíneo
que oxigena los impulsos que evitas.
Ya son palabras que sobran,
como enjambre politiquero,
tergiversando pasado,
ignorando presente,
prometiendo futuro;
síntomas del naufragio
que tus ojos no han visto
pero juran que existe.
¿Qué si te digo contrario?
¿Qué si me digo opuesto?
aún no ha pasado;
¿Qué si me dices errado?
¿Qué si te dices equívoca?
aún no ha pasado...
Así fue entonces, como hoy,
como mañana, como siempre;
tus ojos lo ven, lo míos también,
mis palabras lo dicen, las tuyas lo callan.
Uno y otro sintiendo lo mismo
interpretando distinto.
como hoy que sos más que pensamiento;
posiblemente se muestra distinto
y parezca no ser lo correcto.
Entonces detente,
no lo veas más con esos ojos,
con la mirada viciada de tiempo
que es tiempo muerto, pasado.
Para mañana es lo mismo,
presumiendo que seguirás sin ser solo pensamiento,
vibrando de cielo a tierra,
dándole luz al viaje que empieza cada día.
Es como es, inciertamente cierto,
como roca y el sudor de sus poros;
fijo, pero móvil en miradas diferentes,
llenas del flujo sanguíneo
que oxigena los impulsos que evitas.
Ya son palabras que sobran,
como enjambre politiquero,
tergiversando pasado,
ignorando presente,
prometiendo futuro;
síntomas del naufragio
que tus ojos no han visto
pero juran que existe.
¿Qué si te digo contrario?
¿Qué si me digo opuesto?
aún no ha pasado;
¿Qué si me dices errado?
¿Qué si te dices equívoca?
aún no ha pasado...
Así fue entonces, como hoy,
como mañana, como siempre;
tus ojos lo ven, lo míos también,
mis palabras lo dicen, las tuyas lo callan.
Uno y otro sintiendo lo mismo
interpretando distinto.
martes, 31 de mayo de 2011
Amo tu desnudez sin conocerla,
aunque reconozco los pliegues de tu piel,
las esquinas secretas de tu cuerpo,
la humedad de tu existencia.
Te vi vestida completamente desnuda,
para recorrerte las líneas,
acariciarte el sudor,
para beberme tu sabor,
arroparme de tu esencia.
Pero nunca te quitaste la ropa,
nunca estuvimos solos,
jamás fui únicamente tu momento,
tampoco una idea sola en tu mente;
siempre te cubriste con harapos,
todo el tiempo te pusiste argumentos,
fue perpetuo el maquillaje,
siempre hubo acompañantes extranjeros.
Amo tu desnudez sin saber de su forma,
la que siempre fue esquiva e impenetrable,
inmortal y lejana,
fría, reservada, fuerte.
Te vi bajo las sábanas,
perdido en tus movimientos,
de vaivén, de placer;
te encontré alaridos,
gestos, emociones, secretos.
Pero estabas tan distraída
en la opinión de tus miedos,
siempre perteneciste al resto,
nunca hubo permiso concedido,
ni tuvimos soledad
para volarnos uno a uno
en nuestro secreto
Amo tu desnudez,
la que nunca tuve,
que siempre fue irrespeto íntimo,
siempre estuvo con los demás,
que siempre tuviste
pero nunca me diste.
aunque reconozco los pliegues de tu piel,
las esquinas secretas de tu cuerpo,
la humedad de tu existencia.
Te vi vestida completamente desnuda,
para recorrerte las líneas,
acariciarte el sudor,
para beberme tu sabor,
arroparme de tu esencia.
Pero nunca te quitaste la ropa,
nunca estuvimos solos,
jamás fui únicamente tu momento,
tampoco una idea sola en tu mente;
siempre te cubriste con harapos,
todo el tiempo te pusiste argumentos,
fue perpetuo el maquillaje,
siempre hubo acompañantes extranjeros.
Amo tu desnudez sin saber de su forma,
la que siempre fue esquiva e impenetrable,
inmortal y lejana,
fría, reservada, fuerte.
Te vi bajo las sábanas,
perdido en tus movimientos,
de vaivén, de placer;
te encontré alaridos,
gestos, emociones, secretos.
Pero estabas tan distraída
en la opinión de tus miedos,
siempre perteneciste al resto,
nunca hubo permiso concedido,
ni tuvimos soledad
para volarnos uno a uno
en nuestro secreto
Amo tu desnudez,
la que nunca tuve,
que siempre fue irrespeto íntimo,
siempre estuvo con los demás,
que siempre tuviste
pero nunca me diste.
lunes, 30 de mayo de 2011
La madrugada me pone tosco y pesado,
arrogante e idiota,
actúa como fulminante de mis gestos
mientras la desesperación del tiempo se hace presente;
se me prende en los nervios
para exorcizarme la conciencia
aventando retazos de pensamiento en la almohada.
Se me cubren de niebla las prisas;
la madrugada me abraza la impaciencia,
como dándole la vida que me roba.
Me abraza, me besa, me acaricia
y se me vuelve laberinto el pensamiento;
me habla, me grita, me dice,
y se me convierte en abismo el sueño.
No importa ya,
si los gritos se acobardaron,
si los sueños se despertaron,
y la madrugada me escupió críticas,
unas a la cara, otras a los pies.
Importa un carajo si amanece ya
o el día se consume entre cigarros,
si la siguiente madrugada
me atraviesa el pecho con palabras.
Vale muy poco si la luna me enamora
o una canción me hace recuerdos.
Todo acaba aunque lo diga romántico y suave,
humilde e ingenioso,
cada madrugada trae su lamento, su gozo,
su historia,
pero a mi lado son solo horas que pasan
dejando abundancia de sobras en mi mente,
infinidad de argumentos prepotentes
y la inmensa necesidad de callarme
unos amores, otros odios y algunas ideas.
arrogante e idiota,
actúa como fulminante de mis gestos
mientras la desesperación del tiempo se hace presente;
se me prende en los nervios
para exorcizarme la conciencia
aventando retazos de pensamiento en la almohada.
Se me cubren de niebla las prisas;
la madrugada me abraza la impaciencia,
como dándole la vida que me roba.
Me abraza, me besa, me acaricia
y se me vuelve laberinto el pensamiento;
me habla, me grita, me dice,
y se me convierte en abismo el sueño.
No importa ya,
si los gritos se acobardaron,
si los sueños se despertaron,
y la madrugada me escupió críticas,
unas a la cara, otras a los pies.
Importa un carajo si amanece ya
o el día se consume entre cigarros,
si la siguiente madrugada
me atraviesa el pecho con palabras.
Vale muy poco si la luna me enamora
o una canción me hace recuerdos.
Todo acaba aunque lo diga romántico y suave,
humilde e ingenioso,
cada madrugada trae su lamento, su gozo,
su historia,
pero a mi lado son solo horas que pasan
dejando abundancia de sobras en mi mente,
infinidad de argumentos prepotentes
y la inmensa necesidad de callarme
unos amores, otros odios y algunas ideas.
domingo, 29 de mayo de 2011
Voy a leerte el cuerpo,
voy a pintarte un orgasmo con acuarela,
desnudarte la vergüenza;
voy a transgredir tu piel con un beso,
voy a hacerte un tatuaje con sudor,
darte el universo entre tu movimiento
y el mío.
Voy a violar tu ausencia con un recuerdo,
voy a rosarme tu cuerpo con la mano,
traerte de metáfora a sábanas desnudas;
voy a revivirte con caricias,
voy a invadirte los deseos,
volverte insinuante picardía.
Voy a desearte los poros,
voy a delinearte los latidos,
darte la insolencia de mis caprichos;
voy a regalarte los destellos
de mi futuro,
voy a entregarte mi principio y mi final,
estrellarme con la humedad
que anhelo de tu cuerpo.
voy a pintarte un orgasmo con acuarela,
desnudarte la vergüenza;
voy a transgredir tu piel con un beso,
voy a hacerte un tatuaje con sudor,
darte el universo entre tu movimiento
y el mío.
Voy a violar tu ausencia con un recuerdo,
voy a rosarme tu cuerpo con la mano,
traerte de metáfora a sábanas desnudas;
voy a revivirte con caricias,
voy a invadirte los deseos,
volverte insinuante picardía.
Voy a desearte los poros,
voy a delinearte los latidos,
darte la insolencia de mis caprichos;
voy a regalarte los destellos
de mi futuro,
voy a entregarte mi principio y mi final,
estrellarme con la humedad
que anhelo de tu cuerpo.
viernes, 27 de mayo de 2011
No hay diferencia de cuando te amé la primera noche
a esta tarde que solo te pienso,
distante, entre kilómetros y palabras.
Ahora queda confesarte
que no estás sólo en mi mente,
sino inventada junto a mí,
brindando, con agua en las rocas:
por el silencio, la distancia y los abrazos.
Estás, aunque me permito no verte
y sólo escucharte la charla con nadie;
luego verte a los ojos
y omitir tu voz repicando en mis manos.
Lo siento si me escuchas la memoria
cuando dice tus ropas desapareciendo;
aquella vez de occidente
que nos vimos las ideas,
nos besamos las caricias,
esa vez que nos vestimos de sudor inocente
y lo lavamos con agua apasionada.
Te confieso también
que hoy te robe palabras
para ponerlas en mi boca,
tomé tu abrazo sin pedirlo
y el beso de tus labios
lo rapté para devolverlo en blanco y negro.
No hay diferencia de esta tarde que te amo
a esa noche que pude sentirte,
presente, entre tu piel y la mía.
a esta tarde que solo te pienso,
distante, entre kilómetros y palabras.
Ahora queda confesarte
que no estás sólo en mi mente,
sino inventada junto a mí,
brindando, con agua en las rocas:
por el silencio, la distancia y los abrazos.
Estás, aunque me permito no verte
y sólo escucharte la charla con nadie;
luego verte a los ojos
y omitir tu voz repicando en mis manos.
Lo siento si me escuchas la memoria
cuando dice tus ropas desapareciendo;
aquella vez de occidente
que nos vimos las ideas,
nos besamos las caricias,
esa vez que nos vestimos de sudor inocente
y lo lavamos con agua apasionada.
Te confieso también
que hoy te robe palabras
para ponerlas en mi boca,
tomé tu abrazo sin pedirlo
y el beso de tus labios
lo rapté para devolverlo en blanco y negro.
No hay diferencia de esta tarde que te amo
a esa noche que pude sentirte,
presente, entre tu piel y la mía.
lunes, 23 de mayo de 2011
Sobran caminos
aunque ninguno exento de la sombra de alguien mayor,
ni uno solo libre de la instrucción estándar;
es lo que dicen.
Caminos ensangrentados,
sufridos y difíciles, escribía Otto René
cuando desollaba cada verso
para hacerlos estrofas reivindicativas;
decía esperanza, cambio,
diferencia para bien de todos.
Caminos selectivos
pregonaba la queja de Ernesto
mientras intentaba implantar con sus manos,
con sus pasos,
un sendero igual para todos.
Sobran caminos
aunque se convierta en pregunta
cuando a la luz de las ganas
se ven sólo pasos ya recorridos.
El de Nazaret pasó los caminos de amor y perdón
siglos antes que el nazi cursara caminos de raza;
el de las plumas verdes hizo caminos de mito
que murieron bajo los caminos de la realeza.
Caminos de oro en El Dorado,
de arena al rededor de Guiza;
de agua, hielo y fuego según Verne
al regresar del centro de la tierra.
Sobran caminos,
como sobran palabras para describirlos;
aunque al final no hay distinción entre uno y otro
que los obligue a ser opción que sobre.
Sobran caminos,
es lo que dicen lo que caminan camino ajeno,
es lo que dicen los que se pierden buscándolos;
así es lo que dicen los que no caminan.
aunque ninguno exento de la sombra de alguien mayor,
ni uno solo libre de la instrucción estándar;
es lo que dicen.
Caminos ensangrentados,
sufridos y difíciles, escribía Otto René
cuando desollaba cada verso
para hacerlos estrofas reivindicativas;
decía esperanza, cambio,
diferencia para bien de todos.
Caminos selectivos
pregonaba la queja de Ernesto
mientras intentaba implantar con sus manos,
con sus pasos,
un sendero igual para todos.
Sobran caminos
aunque se convierta en pregunta
cuando a la luz de las ganas
se ven sólo pasos ya recorridos.
El de Nazaret pasó los caminos de amor y perdón
siglos antes que el nazi cursara caminos de raza;
el de las plumas verdes hizo caminos de mito
que murieron bajo los caminos de la realeza.
Caminos de oro en El Dorado,
de arena al rededor de Guiza;
de agua, hielo y fuego según Verne
al regresar del centro de la tierra.
Sobran caminos,
como sobran palabras para describirlos;
aunque al final no hay distinción entre uno y otro
que los obligue a ser opción que sobre.
Sobran caminos,
es lo que dicen lo que caminan camino ajeno,
es lo que dicen los que se pierden buscándolos;
así es lo que dicen los que no caminan.
viernes, 20 de mayo de 2011
Convencido de nacimiento
camino el rumbo que llaman vida,
recorro de a poco las metas de todos
y me estanco donde me exigen hacerlo.
Me pidieron acercarme, algún día,
a un cristal que refleje una sonrisa implantada,
condición de pertenencia indispensable
y necesariamente forzada.
Circuncidaron mi voluntad
para marcarme como uno más
dentro de los pocos que son todos
y borrarme de todos que son pocos.
Hablo predispuesto a ser,
entre las ganas de cambiar
y la rutina que llaman vivir,
convirtiéndome de nuevo, en todos.
Olvidé de la vida lo que nunca aprendí,
mucho antes de atravesar la puerta al mundo;
dejé costumbres que nunca tuve
perdidas en el acto de mis padres.
Todo lo hice sin hacerlo
y ahora que un pensamiento pide factura,
no tengo más que un día a día
vivido como y con todos para dar.
Seguramente algún occidental
supuso, que al nacer,
cambiaría la vida por la "vida"
cuando escribió mi renuncia.
Aunque según dicen, la sangre de mis venas,
no es América, tampoco Europa,
sino un compendio de argumentos
desde mono hasta extraterrestre.
Nací con el pasado convencido, quizá,
de quién voy a ser al morir;
"todos" con diferente nombre,
"nadie" sumido en reglas que me hacen.
camino el rumbo que llaman vida,
recorro de a poco las metas de todos
y me estanco donde me exigen hacerlo.
Me pidieron acercarme, algún día,
a un cristal que refleje una sonrisa implantada,
condición de pertenencia indispensable
y necesariamente forzada.
Circuncidaron mi voluntad
para marcarme como uno más
dentro de los pocos que son todos
y borrarme de todos que son pocos.
Hablo predispuesto a ser,
entre las ganas de cambiar
y la rutina que llaman vivir,
convirtiéndome de nuevo, en todos.
Olvidé de la vida lo que nunca aprendí,
mucho antes de atravesar la puerta al mundo;
dejé costumbres que nunca tuve
perdidas en el acto de mis padres.
Todo lo hice sin hacerlo
y ahora que un pensamiento pide factura,
no tengo más que un día a día
vivido como y con todos para dar.
Seguramente algún occidental
supuso, que al nacer,
cambiaría la vida por la "vida"
cuando escribió mi renuncia.
Aunque según dicen, la sangre de mis venas,
no es América, tampoco Europa,
sino un compendio de argumentos
desde mono hasta extraterrestre.
Nací con el pasado convencido, quizá,
de quién voy a ser al morir;
"todos" con diferente nombre,
"nadie" sumido en reglas que me hacen.
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