martes, 23 de agosto de 2011

Conté las horas desde el inicio del día
esperando por el momento justo,
dándole alas al abrazo que invento
entre cada movimiento de mis brazos
que intentan llegar a tu cuerpo.

Soñé con el momento para estar junto a ti,
solos, en silencio, estáticos,
con el corazón palpitando a mil,
sin saber la distancia y la fuerza
para mantener la cordura.

Esos minutos se alargaron como el día
mientras redactaba una caricia de tinta;
esas horas fueron segundos
mientras consumía el lápiz
para entregarte un beso hecho palabras.

Para ver cómo te autodestruyes
contradiciendo de afuera a adentro,
de adentro a afuera, lo que es saberse;
como taparle el canto a la Luna
o pintarle sombras al Sol.

Para ver cómo te escondes
detrás de un silencio tan inculto
como un sabio hablando de más,
detrás de la pantomima cotidiana
inserta en la realidad impuesta.

Para ver tu absurdo
intentando llenar esquinas
acaecidas de niebla común;
intentando llenar vacíos inventados
para tener motivos de consigna
y encontrar en lo falso, algo real.

Para ver tus alardes
que buscan llegar al infinito,
pero que llegan tan lejos
como una excusa vomitada
en defensa del cinismo,
de la mentira y del egoísmo.

Para ver como finges orgasmos
convenciendo de a poco,
usando palabras sin sentido,
a las huellas que dejaron
los pasos transitados ayer.

Para ver cómo te ocupas del tiempo,
del ayer, del hoy y quizá del mañana,
levantando victorias bastardas,
resultado del engaño infringido
intencionalmente y sin remordimiento.

Para verte siendo parte voluntaria,
detengo los pasos a distancia,
para verte desaparecer,
abro bien los ojos;
sólo digo el silencio que mereces
y hablo hacia adentro un puede ser.

miércoles, 17 de agosto de 2011

Sin embargo,
el óxido de las palabras
provoca pensamientos alusivos,
condecora recuerdos, a saber de ambos,
parte del tiempo absurdo
que ahorca los días.

Es como poner la soga al cuello,
para asfixiar cualquier aventurada plegaria
a un cielo conveniente;
sin embargo
sigue en pie el mismo discurso.

A fuerza de costumbre,
es la distancia perfecta religión
para separar un mundo,
tan igual y opuesto, que de lejos,
es el mismo; que cerca,
es el mismo.

Sin embargo,
poco a poco, se petrifican memorias,
tatuadas de sentencias inequívocas,
perpetuadas con la sangre podrida de palpitar,
como el mismo óxido que brota de las palabras.

Es como tirar del gatillo
para acabar lo que ajenos llaman dolor
y hacer de ese momento,
monumento meritorio de gloria;
sin embargo,
resulta nadie y nada
lo que fuera de la luz del alma existe.

martes, 9 de agosto de 2011

Teniendo de sobra un precario reclamo,
todo apunta de nuevo a duda,
a zozobra indefinida y ansiedad predestinada.

Cambios impropios con esperanzas dependientes,
esparcen sólo un sabor incierto
como provocando intentos de sentimiento
cubiertos por más y más argumentos,
que buscan el placer del pensamiento.

Se supone un regreso arrebatado,
precoz, invariable,
a un tiempo pasado insípido,
contaminado de recuerdos
que acechan incansables,
el presente.

Se supone apariencias incompatibles,
de esas que son opuestamente iguales,
complemento invisible de uno y otro,
esas que no llegan a tener futuro programado
o mañana paralelo a exigencias presentes.

Resulta sin comprensión
y desaparece el ímpetu del llamado,
que una vez hecho,
es solo la sombra de un deseo,
el ayer del mañana anhelado.

lunes, 8 de agosto de 2011

Llegando, así por así,
justo cuando el reloj marca,
cuando decide que es tiempo
para que suceda que todo se detenga;
vida es, llegar.

Será la vida que nos detiene
a golpes y empujones,
un signo, una marca en la frente,
un sello jamás permanente.

Será la vida que nos persigue,
un aliento más lleno de miedo
que el respiro justo y necesario
lleno de valor.

Siendo, nada más,
entre dilemas y claridad,
como debería no evitarse
o de supuesto correcto;
duda es, ser.

Entonces convicciones,
influenciadas por el nadie existente,
son, de a poco, motivo y excusa
parásito en la conciencia.

Entonces vaivenes
independientes agrupados,
son, por mucho, resultado y consecuencia
cadena de la libertad.

Llegando a ser,
siendo para llegar;
muertos estancados,
vivos esclavos.

Interpretamos ser y llegar,
explicamos llegar y ser;
vemos ciegos los pasos
para creernos bien.

Llegando, así por así,
justo antes de poder ver
entre líneas equidistantes,
somos vida.

Siendo, nada más,
como ley natural
ante supuestos impuestos,
somos duda.

domingo, 31 de julio de 2011

Ya no se hablar de tiempo;
han pasado tantos momentos
y ¿para qué?,
tantas pláticas de nadie a nadie
y ¿para qué?

Necesario, de más, quizá haga falta,
para tan sólo llegar a tener idea
de cuán fuerte e inútil ha sido
esta embolia de pensamientos;
para tener noción alguna
de la débil y siempre útil esperanza
que ha estado sin condición.

Desde el día exacto
han pasado más años que segundos
y los minutos son mayores que los meses;
desde el día exacto
ha sido un instante eterno,
suficiente para saber el dato justo,
pero también para perderse en la cuenta
que pretende hacerse límite.

¿Para qué el idilio?
¿para qué la locura pensativa
de noche tras noche?
¿para qué la enferma espera
de amaneceres acompañados?
¿para qué nada?
¿para qué todo?

Ya no se hablar de tiempo,
pero su reclamo insiste,
confina los latidos uno a uno
para que el aliento no diga
el escueto y moribundo Te Amo
que vive aún en el centro del alma.

Suelen ser recuerdos
quienes dan vida al hubiera,
mientras ilusiones
consignan el puede ser,
pero ¿para qué?.

A veces acciones muertas,
otras palabras mudas
y de repente imágenes fratricidas,
las que carcomen el ego,
hunden a cañonazos la confianza,
exterminan con veneno la Fe,
sólo para satisfacer necesidades
innecesarias.

¿Para qué preguntar?
¿para qué saber del final
que empezó ese día?
¿para qué preguntar
respuestas que me deben?
¿para qué inicio?
¿para qué final?

Ya no puedo hablar de tiempo,
si es sólo distancia,
es sólo excusa, sólo pretexto.

miércoles, 27 de julio de 2011

Deja de ser insípido
cuando el vuelo no sólo llega al cielo,
deja de ser monocromo
cuando el suelo es cielo bajo los pies.

Deja de ser vacío
cuando el cielo pasa de límite a hogar,
deja de ser solitario
cuando el cielo se convierte en latido.

Deja de ser queja
cuando la mirada no ve el cielo, es cielo;
deja de ser sueño
cuando las palabras no dicen cielo, son cielo.

Quién buscaba ser hombre en el tiempo,
no es más que nombre y apellido sin vida;
ser mujer en el encierro del espacio,
no es más que estadística en blanco y negro.

Es más que un intento esmerado,
más que memorizarlo y repetirlo;
es menos, mucho menos que creerlo,
menos que el esfuerzo de intentarlo.

Tan sólo pasa como es,
sin paráfrasis ni hipótesis;
pasa como debe pasar,
deja de ser utopía.

domingo, 24 de julio de 2011

Las horas que me persiguen
me abrigan la mañana;
en cuanto el sol aparece
se me extienden como hiedra
por los pensamientos,
en los pasos, en las palabras.

Ya no es sangre en las venas,
es veneno fatal, asesino,
verdugo de ideas.

Esas horas me señalan,
apuntan al impulso recién nacido
para acribillarlo, torturarlo;
se me acercan al intento
y lo apuñalan a traición,
acaban con todo lo poco nuevo.

Casi suicidio es cada paso,
cada movimiento: casi muerte;
cadena perpetua en el paredón.

Todo desaparece cuando las horas me tocan,
cuando las horas me llegan al presente;
acaban de golpe cualquier efecto,
cualquier reacción que invente
y muere sin remedio posible
el plan envenenado en mi cuerpo.

Al final solo queda razón para vivir,
sólo los motivos para respirar;
queda la vida sin estorbos,
acompañada del ánimo inmensurable
que dejan las horas luego de fusilar
la bastarda fascinación de hacerme mal.

sábado, 23 de julio de 2011

Puede ser,
que no sea necesario
velar día y noche
la partida de un sueño,
que no exista el final
de la ilusión pasajera;
que el hombre sea fantasía,
inmortal, real.

Puede que el día sea falso
en torno a lo que dicen las palabras
y que aparezca rodeado de silencio;
que la realidad se haga la importante
para privar lo que si existe,
para mutilar de brazos y piernas
la intención de la vida por vivir.

Puede ser,
una respuesta sencilla,
un compendio de balbuceos;
las estrellas y su galaxia,
el sol y sus ganas.

Puede que sea cambio,
un nuevo comienzo,
una anécdota sin pasado,
la ruta de evacuación,
el anexo del cielo.

Puede ser,
que esta vez pase de largo
y la siguiente abandone el intento
de ser llamada vez;
que la oportunidad falló el blanco,
confundida entre la mente y el espíritu.

Puede que sea eufonía
disgregada al viento,
como besos y abrazos sin dueño,
como caricias olvidadas;
que este principio de nadie,
sea el final de nada.
Amaneceres, tardes, noches,
días que pesan, mañanas que nunca pasan;
al contrario, empieza.

Gestos, palabras, actos,
ademanes que callan, señas que mienten;
al contrario, empieza.

Colección de motivos insinuantes;
incógnitas nacen huérfanas,
respuestas inocentes condenadas.

Verdaderamente triunfo racional
de supuestos suicidios emocionales
por el correr del tiempo.

Al contrario, empieza;
batalla contra el tiempo y distancia,
contra fantasmas melancólicos.

Resistencia emocional,
soluciones del alma,
ahora, empieza...