miércoles, 12 de agosto de 2015

09-08-2015

Nunca escribí tu nombre
y con el tiempo,
lo pienso cada vez menos.

Ya sólo quedan los restos
desgarrados, inertes,
insensibles.

Se redujo todo a una estructura
más simple, sencilla,
sin los alardes futuristas.

Minúsculo, tal vez;
así, tan pequeño como nada
y a veces lleno como suspiro.

Aunque está sin estar,
cierto eco resuena
en los tímpanos del alma.

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